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Un amplio estudio internacional concluye que los trabajadores agrícolas presentan una menor incidencia global de cáncer, aunque identifica algunos riesgos específicos que merecen especial atención.

¿Trabajar en la agricultura se asocia con una mayor o menor incidencia de cáncer? Un análisis del consorcio internacional AGRICOH, publicado en 2021 en Environment International, comparó la incidencia de cáncer en ocho cohortes de trabajadores agrícolas de seis países. Los resultados muestran una incidencia global inferior a la esperada, aunque también identifican algunos riesgos específicos.

Método y alcance: ocho cohortes de seis países

El trabajo reunió ocho cohortes de seis países (Francia, Estados Unidos, Noruega, Australia, Corea del Sur y Dinamarca). Conviene detenerse en esa palabra, porque es la base del estudio: una cohorte es un grupo de personas que comparten una característica —en este caso, trabajar en la agricultura— y a las que se sigue a lo largo de los años para observar qué enfermedades desarrollan con el tiempo. En lugar de mirar atrás, se mira hacia delante. Cada una de las ocho cohortes de AGRICOH agrupa a miles de agricultores y trabajadores del campo cuyos diagnósticos se rastrean enlazando periódicamente sus datos con los registros oficiales de cáncer.

En conjunto, ese seguimiento sumó cerca de 2,8 millones de personas-año, con más de 182.000 hombres y 66.000 mujeres, y registró 23.188 nuevos diagnósticos de cáncer. El método compara la incidencia observada en los agricultores con la esperada en la población general de su mismo país, mediante razones de incidencia estandarizadas (SIR). Un valor por debajo de 1 indica menos casos de los esperados; por encima de 1, más.

El hallazgo principal: menos cáncer en general

En conjunto, los trabajadores agrícolas presentan menos cáncer que la población general. La razón de incidencia para todos los cánceres combinados fue de 0,83, con déficits claros y consistentes en cánceres de vejiga, mama (mujeres), colon y recto, esófago, laringe, pulmón y páncreas.

Los autores apuntan a varias explicaciones plausibles: una menor prevalencia de tabaquismo en la mayoría de las cohortes, una mayor actividad física ocupacional y el llamado «efecto del trabajador sano». De hecho, los tumores con menor incidencia coinciden en buena parte con los asociados al tabaco y con aquellos que la actividad física tiende a reducir.

Tres excepciones al patrón general: próstata, mieloma y melanoma

Frente a ese patrón general de menor riesgo, el estudio identifica tres tumores con incidencia por encima de lo esperado:

  • Cáncer de próstata en hombres (SIR 1,06; IC 95 %: 1,01–1,12), sobre la base de seis cohortes.
  • Mieloma múltiple en mujeres (SIR 1,27; IC 95 %: 1,04–1,54).
  • Melanoma de piel en mujeres (SIR 1,18; IC 95 %: 1,01–1,38).

Estos excesos no se reparten igual en todas las cohortes. En el estudio francés AGRICAN, por ejemplo, el exceso de mieloma múltiple se observó tanto en hombres como en mujeres, lo que para los autores podría indicar niveles más altos de exposición a ciertos factores de riesgo en ese entorno agrícola concreto.

Las hipótesis sobre las causas

El artículo es prudente: señala que las causas no están plenamente establecidas y que estas relaciones se plantean como hipótesis que requieren investigación adicional. Para el cáncer de próstata, los autores recogen estudios previos según los cuales el riesgo podría estar asociado a la aplicación de pesticidas, en particular ciertos organoclorados y organofosforados. Para el mieloma múltiple, citan investigaciones que sugieren un posible papel de la exposición a determinados productos. Y para el melanoma en mujeres, plantean la hipótesis de que algunas tareas al aire libre (recolección, reentrada en parcelas tratadas) podrían aumentar la exposición tanto a radiación ultravioleta como a pesticidas.

Los autores insisten en que hacen falta análisis adicionales que tengan en cuenta exposiciones ocupacionales múltiples y otros factores antes de poder afirmar relaciones causales.

Una limitación clave: comparar con la población general puede enmascarar riesgos

Hay un punto del estudio que merece atención. Los autores advierten de que, cuando se usa la población general como referencia, un efecto carcinógeno moderado de ciertas exposiciones agrícolas puede quedar enmascarado. Esto se debe a que los agricultores parten de una menor prevalencia de factores de riesgo como el tabaco, el alcohol o la obesidad. Dicho de otro modo: el menor riesgo global no debe interpretarse como una garantía que descarte los riesgos asociados a exposiciones concretas.

Por eso los propios investigadores concluyen que la ausencia de exceso en muchos tumores no debe desalentar la investigación de exposiciones agrícolas específicas, sobre todo cuando otras líneas de evidencia científica apuntan a un posible efecto.

Lectura para el sector

AGRICOH describe una realidad con dos caras: una salud general mejor que la media y, al mismo tiempo, un conjunto reducido de riesgos específicos que la ciencia asocia, con prudencia, a exposiciones potencialmente evitables.

Para quienes trabajamos en agricultura, la lectura es clara: cuidar a quien trabaja la tierra pasa por entender y gestionar mejor sus exposiciones. La gestión rigurosa de los productos fitosanitarios —saber qué se aplica, con qué perfil y bajo qué condiciones— no es solo una cuestión normativa, sino una pieza central de la salud de quienes están en el campo.

Fuente y equipo investigador

Togawa K, Leon ME, Lebailly P, Beane Freeman LE, Nordby KC, Baldi I, MacFarlane E, Shin A, Park S, Greenlee RT, Sigsgaard T, Basinas I, Hofmann JN, Kjaerheim K, Douwes J, Denholm R, Ferro G, Sim MR, Kromhout H, Schüz J. «Cancer incidence in agricultural workers: Findings from an international consortium of agricultural cohort studies (AGRICOH)». Environment International, vol. 157, 2021, art. 106825. DOI: 10.1016/j.envint.2021.106825.

La prevención, la formación y el conocimiento preciso de las exposiciones son elementos esenciales para avanzar hacia una agricultura más segura y responsable.

Este artículo tiene una finalidad divulgativa y no sustituye el asesoramiento médico ni la evaluación profesional de riesgos laborales.

Autores: Pablo Ortigueira e Ilaria Atzori